Definiciones de hogar

Ese hueco cálido entre tus brazos que consigue que los miedos se disipen.

 

Más de esta serie aquí.

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Inktober 2017

Pues otro octubre que termina y con él el reto del “inktober“.

He participado por tercer año consecutivo (¡bien por mí!), podéis ver qué hice el año pasado aquí y el anterior aquí. Este año conseguí pensar un tema antes de que llegase el día 1, pero cuando me puse a dibujar, me pareció horrible y que no iba a lograr divertirme con ello a lo largo de 31 días. Esto no es una cuestión baladí, hacer algo durante tantos días consecutivos se puede hacer muy cuesta arriba si no te diviertes en el proceso, y yo no quería que el inktober fuese una tortura. Así que pasé la página de esa idea descartada y me enfrenté a la hoja en blanco, ¿qué hacer?

Al final decidí dejar que el azar jugase su parte, cargué un pincel de agua con tinta china aguada, di unas salpicaduras a la página y las rematé con unos trazos de rotulador con punta de pincel. No sabía cómo quedarían 31 “ilustraciones” con esa “técnica”, qué acabaría saliendo cuando empezase a cogerle el truco (o no) o si evolucionaría hacia algo inesperado. Y esa incertidumbre me pareció divertida. Así nació, sin apenas pensarlo #ManchasYTrazos.

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(Podéis ver que la tapa del portátil acabó decorada sin pretenderlo con gotitas de tinta)

Seguí unos días con esos dos “ingredientes”, jugando con las gotas, las salpicaduras y trazos más o menos libres. Cuando me empecé a cansar del monocromo me compré una tinta de color con la que darle un poco de chispa, elegí un turquesa porque me parece que combina muy bien con las gamas de grises. Fue una gran idea, al poder jugar con dos tonos las posibilidades se ampliaron y se hizo mucho menos tedioso.

Inktober2017

Procuré hacer siempre las fotos nada más hacer cada “ilustración” porque las gotas de tinta negra absorbían parte de la tinta del rotulador, creando manchas más intensas que se iban diluyendo, y quería captar esos matices. Curiosamente la tinta azul rechaza la tinta negra de los rotuladores, así que se crean interacciones muy interesantes.

Con el paso de los días me di cuenta de que cada ilustración cambiaba muchísimo al secar, se perdían algunos matices y se ganaban otros. Y también que, al empezar a hacer más salpicaduras, el formato cuadrado de 11’5×11’5 cm, se quedaba pequeño y algunas gotas y pulverizados colonizaban la página contigua. Fue una suerte haber decidido que en cada hoja sólo iría una, a pesar de que en general la tinta no traspasa.

Inktober2017Final

Como siempre que se hacen cosas con el azar como instrumento, hay “parecidos razonables”, y muchos de mis contactos de FB han visto montones de espermatozoides a lo largo de este mes. Yo veo chispas en unos, flores en otros, explosiones, estrellas fugaces, sistemas planetarios… y sí, también algunos espermatozoides.

El único en el que rompí la regla de no pensar y dejar que saliese lo que tuviese que salir, fue el día 16 de octubre, en medio de las olas de incendios que asolaron Galicia, el norte de Portugal y Asturias.

Escáner_20171103 (16)

En el resto procuré no tener ideas preconcebidas, así que me gusta bastante el resultado final de casi todos los días. El del día 28, es mi favorito.

Escáner_20171103 (28)

(Sistema planetario 28-O)

Lo que más me gustó de este inktober fue liberar la mente durante un par de minutos y dejar que las primeras gotas o trazos me sugiriesen qué hacer a continuación. Os lo recomiendo como ejercicio. 😉

Una casa con jardín

El 21 de julio de 2015, estrenábamos casita en el jardín en Encarnación después de una delirante búsqueda de más de 10 días en los que caminamos mucho y vimos unos cuantos cuchitriles terroríficos con una gran necesidad de reformas.

En ese jardín vi mi primer colibrí, me entretuve observando a las tortugas de la casa, intenté hacerme amiga de un gato, salvé de la muerte a una pequeña plantita de menta, ayudé a Jorge a abrir un coco, nos tomamos algún descanso en las sillas de cable y, en una de las últimas tormentas, incluso bailamos bajo la lluvia torrencial.

De primeras dudé con lo de vivir en una casita en el jardín de otra casa, pero elegimos sabiamente. Sin ese jardín #LaVidaEnParaguay hubiera sido mucho más dura y mucho menos vida.

Habemus casam. #LaVidaEnParaguay

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Hace dos años

Hace 2 años, a estas horas estábamos Jorge y yo haciendo escala en Sao Paulo, de camino a Asunción para coger (allí agarrar) un autobús (allí colectivo) al que sería nuestro destino final y hogar durante 4 meses (al final fueron casi 5 y medio), Encarnación.
Mi primera salida de Europa (y de momento única), y una experiencia vital mucho más intensa y exigente de lo que esperaba, a todos los niveles. Con sus altos y sus bajos, sus buenos y sus malos momentos.

Si hoy tuviera que repetir, lo haría menos inocentemente que en aquella ocasión, haría algunas cosas de diferente manera y otras exactamente igual, evitaría algunos errores y seguramente cometería otros distintos.

A veces te echo de menos, Paraguay. El ser humano tiene esos puntos de masoquismo incomprensible. Me muero por unas chipas a la orilla del grandioso Paraná en uno de esos atardeceres sobrecogedores.

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