Definiciones de hogar

Que un “no hay nada para desayunar” se convierta en un cuenco de gachas de avena especiadas y manzana caramelizada tras abrir la despensa.

Más de esta serie aquí.

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Una casa con jardín

El 21 de julio de 2015, estrenábamos casita en el jardín en Encarnación después de una delirante búsqueda de más de 10 días en los que caminamos mucho y vimos unos cuantos cuchitriles terroríficos con una gran necesidad de reformas.

En ese jardín vi mi primer colibrí, me entretuve observando a las tortugas de la casa, intenté hacerme amiga de un gato, salvé de la muerte a una pequeña plantita de menta, ayudé a Jorge a abrir un coco, nos tomamos algún descanso en las sillas de cable y, en una de las últimas tormentas, incluso bailamos bajo la lluvia torrencial.

De primeras dudé con lo de vivir en una casita en el jardín de otra casa, pero elegimos sabiamente. Sin ese jardín #LaVidaEnParaguay hubiera sido mucho más dura y mucho menos vida.

Habemus casam. #LaVidaEnParaguay

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Hace dos años

Hace 2 años, a estas horas estábamos Jorge y yo haciendo escala en Sao Paulo, de camino a Asunción para coger (allí agarrar) un autobús (allí colectivo) al que sería nuestro destino final y hogar durante 4 meses (al final fueron casi 5 y medio), Encarnación.
Mi primera salida de Europa (y de momento única), y una experiencia vital mucho más intensa y exigente de lo que esperaba, a todos los niveles. Con sus altos y sus bajos, sus buenos y sus malos momentos.

Si hoy tuviera que repetir, lo haría menos inocentemente que en aquella ocasión, haría algunas cosas de diferente manera y otras exactamente igual, evitaría algunos errores y seguramente cometería otros distintos.

A veces te echo de menos, Paraguay. El ser humano tiene esos puntos de masoquismo incomprensible. Me muero por unas chipas a la orilla del grandioso Paraná en uno de esos atardeceres sobrecogedores.

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Los “pero bueno”

Ayer estuve en los “Di_álogos sobre mujer, diseño y creatividad” que DIMAD, la Asociación Diseñadores de Madrid, organizó con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Acabadas las presentaciones individuales de 7 mujeres profesionales del diseño, empezó una charla más distendida entre ellas y el público. En contra de todos los pronósticos y estadísticas, a la pregunta de si se habían sentido discriminadas en su experiencia laboral por el hecho de ser mujeres, las 7 manifestaron que no. Y eso sería fantástico si fuera verdad, pero no lo es.

¿Y quién soy yo para contradecir a las propias protagonistas? Pues una simple espectadora de sus presentaciones y respuestas. Una que tuvo los oídos abiertos.

Soy optimista, de verdad creo que puede haber mujeres que se encuentren con entornos laborales igualitarios, donde no tengan que estar demostrando siempre que están ahí por su valía y no por alguna otra oscura razón, y donde no reciban tratos discriminatorios, pero ¿7 de 7? ¿en España? ¿en el mundo del diseño, el arte y la arquitectura? Por favor, es un milagro de la estadística y el azar. Pero estoy abierta a lo excepcional y podría creérmelo si sus propias historias no desmintiesen sus afirmaciones.

Una contó que sus primeros años de carrera profesional no decía que tenía hijos, pero bueno, que ahora estamos mejor, ahora hay hombres que se van antes de las reuniones porque tienen que cuidar a sus hijos, y que eso es algo a celebrar. Y que además ahora ya hay hombres que deciden ser padres, aunque sea con vientre de alquiler (aquí dejé la cerveza que tenía en la mano en el suelo, porque no me podía creer la estupidez que estaba oyendo).

Otra que claro, que la veían tan jovencita, que de primeras sorprendía, pero bueno, después veían que trabajaba bien y ya está.

Otra dijo que le habían dicho que era agresiva y mandona pero que si hubiera sido hombre habrían dicho que tenía dotes de liderazgo, pero bueno.

Pero bueno. No contaba mi realidad vital, me prejuzgan por ser muy “jovencita”, me dicen que soy agresiva y no una líder, pero bueno. PERO BUENO. ¿Pero bueno qué? ¿Pero bueno, antes las mujeres estaban peor? ¿Pero bueno, no es para tanto? ¿Pero bueno, ahora hay hombres que se hacen cargo de responsabilidades que deberían ser compartidas al 50%?

Puedo entender que no se quiera convertir un evento sobre diseño en un grupo de despotrique sobre la mierda que ocurre día sí y día también. Pero la mierda existe, está ahí y negarla no la va a hacer desaparecer. Hubo preguntas que pudieron haber encarrilado el debate hacia esos derroteros, y que fueron contestadas con frivolidad, no queriendo profundizar en temas como la desigualdad y restando importancia a las discriminaciones cotidianas que he expuesto más arriba, entre otras.

Si te invitan a un evento así en un día como ayer, tienes un deber moral. No era un día, ni  unas preguntas desde el público, para los que se deban admitir las medias tintas y la aceptación de situaciones discriminatorias como si fuera normal que ocurran, porque podría ser peor. No era el día para ir a un evento sobre mujeres y decir que no eres feminista. No era el día para restar importancia al hecho de que hay pocas mujeres ejerciendo el liderazgo y decir que no es una cuestión de género sino de personalidad.

Desde la propia organización tienen su parte de culpa en este despropósito. Debieron haber prestado más atención a la selección de participantes o haber comunicado mejor el tipo de diálogos que iban a ser. Aún en el improbable caso de que estas 7 mujeres no hayan sufrido la desigualdad en la profesión, por pura cuestión de estadística, sí debería haber representación de la otra cara de la moneda, alguien más combativo, que esté teniendo éxito a pesar de las dificultades. Aunque fuera una. No pido tanto. Especialmente porque, con datos en la mano, aunque hoy superan los 400 socios, DIMAD la fundaron en 2004 17 personas, sólo 2 de las cuales eran mujeres, así que nadie mejor que ellos para saber que el mundo del diseño tiene mucho que caminar en cuanto a igualdad.

Yo me sentí incómoda y defraudada. Reconozco que me levanté y me fui antes de que acabase el evento porque con cada respuesta se me iba calentando la sangre más y más y no quise acabar cogiendo el micro y soltándoles mi disgusto. Pero tendría que haberlo hecho. Tendría que haberles dicho a esas 7 mujeres que eso que estaban contando eran situaciones machistas y que si hubieran meditado las respuestas con más calma, en vez de querer dar una apariencia “happy flower”, no estarían normalizando el machismo como lo estaban haciendo. Tendría que haber puesto voz a la incredulidad y decepción que estoy segura no sólo estaba sufriendo yo.

Pero me levanté y me fui. Espero que hubiera alguien allí más valiente que yo.

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(Esta foto es del 25 de mayo de 1975, y seguimos sin darnos cuenta de que la igualdad es cosa de todos)

Soy este señor, y no le conocía

Un poco de casualidad, el domingo fuimos a ver qué había en la Sala de Exposiciones Canal de Isabel II. Es la segunda vez que visito esa sala, en ambas ocasiones a exposiciones de fotografía, no sé si suelen hacer de otras disciplinas. ¿Habéis ido? A mí me tiene fascinada ese espacio y su iluminación, ir subiendo por las escaleras metálicas recorriendo cada nivel y acabar dentro del depósito donde proyectaban en ambas ocasiones un pequeño “documental”. Si vais, no os olvidéis de subir, el vídeo dura unos 15 minutos y los que Javier Campano contesta con mucha sencillez y sinceridad a preguntas y reflexiones que diversas personas del mundo del arte le hacen acerca de algunas de sus fotografías.

¿Me ha gustado “Campano en color”? Pues sí, ¡me ha encantado! No tenía ni idea de quién era, y me gustó mucho el tipo de fotografía que hace. Salí de allí con una sonrisa de oreja a oreja.

En planta baja tienen una selección de fotos de la serie “Pinturas de paso”, que son composiciones minimalistas de texturas y colores que se encuentra paseando por la ciudad, casi como cuadros de Rothko o Tàpies. Me fliparon.

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También hay una selección de sus polaroid, y sé que esto que voy a decir puede sonar estúpido y superficial, pero esas fotos que hacía para sí mismo eran como su instagram analógico. Me puso de muy buen humor ver qué cosas decidía inmortalizar en instantáneas.

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En la primera planta había un taller que en el folleto llaman “intergeneracional” en el que había padres con sus hijos haciendo composiciones con fotos de Campano y tipografías de revistas, así que si tenéis niños, ya sabéis, los domingos a las 12 (solicitando el folleto de inscripción en actividades.espaciosparaelarte(arroba)gmail.com). Yo me habría sentado a recortar cositas, jejeje.

En la selección de fotografías de esta planta, con escenas y detalles urbanos captados en Madrid, Roma, Lyon…, empecé a notar que algo me burbujeaba al filo de la conciencia, pero no sabía qué era.

Fue en la segunda planta, donde las imágenes pasaban de estar enmarcadas a ser ¿vinilos? pegados directamente a la pared, donde me di cuenta:

“Se fija en las mismas cosas que yo. Soy este señor y no le conocía”

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J. se partía de risa, hasta me hizo una foto, ya en la tercera planta donde yo seguía maravillada reconociéndome en esa forma de mirar, para conmemorar el momento de iluminación que estaba viviendo.

 

En la tercera planta, fotografías un0 de los temas recurrentes al que Campano siempre acaba volviendo, números y tipografías en el espacio urbano. Preciosas.

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No sé, me ha resultado muy inspirador ver su trabajo, encontrarme en algunos de los rincones de sus capturas urbanas, en algunos tics compositivos, en el humor que destilan muchas de sus fotografías. Estoy muy lejos de su bagaje cultural y artístico, pero me ha gustado encontrar similitudes en nuestras formas de mirar el mundo.

“[…] a Campano todo le llama la atención, todo le sugiere, todo le provoca: ‘Las cosas están ahí esperando a que aparezcas tú, con tu cámara y esos ojos que están deseando disfrutar y aprender de todo lo que esta vida te ofrece‘. Sale a pasear a diario y mira hacia todos los lados, al suelo, al cielo. ‘No entiendo cómo a la gente le parece que no hay nada que ver, ¡en la calle es todo tan divertido!‘”

Sonia Berger. “My Life que es Poetry” en Campano en color,
Ed. Comunidad de Madrid, 2017

— CLIC —

(A veces las piezas que encajan son espirituales)

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