Los “pero bueno”

Ayer estuve en los “Di_álogos sobre mujer, diseño y creatividad” que DIMAD, la Asociación Diseñadores de Madrid, organizó con motivo del Día Internacional de la Mujer.

Acabadas las presentaciones individuales de 7 mujeres profesionales del diseño, empezó una charla más distendida entre ellas y el público. En contra de todos los pronósticos y estadísticas, a la pregunta de si se habían sentido discriminadas en su experiencia laboral por el hecho de ser mujeres, las 7 manifestaron que no. Y eso sería fantástico si fuera verdad, pero no lo es.

¿Y quién soy yo para contradecir a las propias protagonistas? Pues una simple espectadora de sus presentaciones y respuestas. Una que tuvo los oídos abiertos.

Soy optimista, de verdad creo que puede haber mujeres que se encuentren con entornos laborales igualitarios, donde no tengan que estar demostrando siempre que están ahí por su valía y no por alguna otra oscura razón, y donde no reciban tratos discriminatorios, pero ¿7 de 7? ¿en España? ¿en el mundo del diseño, el arte y la arquitectura? Por favor, es un milagro de la estadística y el azar. Pero estoy abierta a lo excepcional y podría creérmelo si sus propias historias no desmintiesen sus afirmaciones.

Una contó que sus primeros años de carrera profesional no decía que tenía hijos, pero bueno, que ahora estamos mejor, ahora hay hombres que se van antes de las reuniones porque tienen que cuidar a sus hijos, y que eso es algo a celebrar. Y que además ahora ya hay hombres que deciden ser padres, aunque sea con vientre de alquiler (aquí dejé la cerveza que tenía en la mano en el suelo, porque no me podía creer la estupidez que estaba oyendo).

Otra que claro, que la veían tan jovencita, que de primeras sorprendía, pero bueno, después veían que trabajaba bien y ya está.

Otra dijo que le habían dicho que era agresiva y mandona pero que si hubiera sido hombre habrían dicho que tenía dotes de liderazgo, pero bueno.

Pero bueno. No contaba mi realidad vital, me prejuzgan por ser muy “jovencita”, me dicen que soy agresiva y no una líder, pero bueno. PERO BUENO. ¿Pero bueno qué? ¿Pero bueno, antes las mujeres estaban peor? ¿Pero bueno, no es para tanto? ¿Pero bueno, ahora hay hombres que se hacen cargo de responsabilidades que deberían ser compartidas al 50%?

Puedo entender que no se quiera convertir un evento sobre diseño en un grupo de despotrique sobre la mierda que ocurre día sí y día también. Pero la mierda existe, está ahí y negarla no la va a hacer desaparecer. Hubo preguntas que pudieron haber encarrilado el debate hacia esos derroteros, y que fueron contestadas con frivolidad, no queriendo profundizar en temas como la desigualdad y restando importancia a las discriminaciones cotidianas que he expuesto más arriba, entre otras.

Si te invitan a un evento así en un día como ayer, tienes un deber moral. No era un día, ni  unas preguntas desde el público, para los que se deban admitir las medias tintas y la aceptación de situaciones discriminatorias como si fuera normal que ocurran, porque podría ser peor. No era el día para ir a un evento sobre mujeres y decir que no eres feminista. No era el día para restar importancia al hecho de que hay pocas mujeres ejerciendo el liderazgo y decir que no es una cuestión de género sino de personalidad.

Desde la propia organización tienen su parte de culpa en este despropósito. Debieron haber prestado más atención a la selección de participantes o haber comunicado mejor el tipo de diálogos que iban a ser. Aún en el improbable caso de que estas 7 mujeres no hayan sufrido la desigualdad en la profesión, por pura cuestión de estadística, sí debería haber representación de la otra cara de la moneda, alguien más combativo, que esté teniendo éxito a pesar de las dificultades. Aunque fuera una. No pido tanto. Especialmente porque, con datos en la mano, aunque hoy superan los 400 socios, DIMAD la fundaron en 2004 17 personas, sólo 2 de las cuales eran mujeres, así que nadie mejor que ellos para saber que el mundo del diseño tiene mucho que caminar en cuanto a igualdad.

Yo me sentí incómoda y defraudada. Reconozco que me levanté y me fui antes de que acabase el evento porque con cada respuesta se me iba calentando la sangre más y más y no quise acabar cogiendo el micro y soltándoles mi disgusto. Pero tendría que haberlo hecho. Tendría que haberles dicho a esas 7 mujeres que eso que estaban contando eran situaciones machistas y que si hubieran meditado las respuestas con más calma, en vez de querer dar una apariencia “happy flower”, no estarían normalizando el machismo como lo estaban haciendo. Tendría que haber puesto voz a la incredulidad y decepción que estoy segura no sólo estaba sufriendo yo.

Pero me levanté y me fui. Espero que hubiera alguien allí más valiente que yo.

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(Esta foto es del 25 de mayo de 1975, y seguimos sin darnos cuenta de que la igualdad es cosa de todos)

Soy este señor, y no le conocía

Un poco de casualidad, el domingo fuimos a ver qué había en la Sala de Exposiciones Canal de Isabel II. Es la segunda vez que visito esa sala, en ambas ocasiones a exposiciones de fotografía, no sé si suelen hacer de otras disciplinas. ¿Habéis ido? A mí me tiene fascinada ese espacio y su iluminación, ir subiendo por las escaleras metálicas recorriendo cada nivel y acabar dentro del depósito donde proyectaban en ambas ocasiones un pequeño “documental”. Si vais, no os olvidéis de subir, el vídeo dura unos 15 minutos y los que Javier Campano contesta con mucha sencillez y sinceridad a preguntas y reflexiones que diversas personas del mundo del arte le hacen acerca de algunas de sus fotografías.

¿Me ha gustado “Campano en color”? Pues sí, ¡me ha encantado! No tenía ni idea de quién era, y me gustó mucho el tipo de fotografía que hace. Salí de allí con una sonrisa de oreja a oreja.

En planta baja tienen una selección de fotos de la serie “Pinturas de paso”, que son composiciones minimalistas de texturas y colores que se encuentra paseando por la ciudad, casi como cuadros de Rothko o Tàpies. Me fliparon.

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También hay una selección de sus polaroid, y sé que esto que voy a decir puede sonar estúpido y superficial, pero esas fotos que hacía para sí mismo eran como su instagram analógico. Me puso de muy buen humor ver qué cosas decidía inmortalizar en instantáneas.

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En la primera planta había un taller que en el folleto llaman “intergeneracional” en el que había padres con sus hijos haciendo composiciones con fotos de Campano y tipografías de revistas, así que si tenéis niños, ya sabéis, los domingos a las 12 (solicitando el folleto de inscripción en actividades.espaciosparaelarte(arroba)gmail.com). Yo me habría sentado a recortar cositas, jejeje.

En la selección de fotografías de esta planta, con escenas y detalles urbanos captados en Madrid, Roma, Lyon…, empecé a notar que algo me burbujeaba al filo de la conciencia, pero no sabía qué era.

Fue en la segunda planta, donde las imágenes pasaban de estar enmarcadas a ser ¿vinilos? pegados directamente a la pared, donde me di cuenta:

“Se fija en las mismas cosas que yo. Soy este señor y no le conocía”

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J. se partía de risa, hasta me hizo una foto, ya en la tercera planta donde yo seguía maravillada reconociéndome en esa forma de mirar, para conmemorar el momento de iluminación que estaba viviendo.

 

En la tercera planta, fotografías un0 de los temas recurrentes al que Campano siempre acaba volviendo, números y tipografías en el espacio urbano. Preciosas.

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No sé, me ha resultado muy inspirador ver su trabajo, encontrarme en algunos de los rincones de sus capturas urbanas, en algunos tics compositivos, en el humor que destilan muchas de sus fotografías. Estoy muy lejos de su bagaje cultural y artístico, pero me ha gustado encontrar similitudes en nuestras formas de mirar el mundo.

“[…] a Campano todo le llama la atención, todo le sugiere, todo le provoca: ‘Las cosas están ahí esperando a que aparezcas tú, con tu cámara y esos ojos que están deseando disfrutar y aprender de todo lo que esta vida te ofrece‘. Sale a pasear a diario y mira hacia todos los lados, al suelo, al cielo. ‘No entiendo cómo a la gente le parece que no hay nada que ver, ¡en la calle es todo tan divertido!‘”

Sonia Berger. “My Life que es Poetry” en Campano en color,
Ed. Comunidad de Madrid, 2017

— CLIC —

(A veces las piezas que encajan son espirituales)

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Código de casas

“Código basado en la representación de un conjunto de viviendas paralelas de distinto color y crujía que en su conjunto contienen una determinada información, es decir, las franjas y huecos del código representan pequeñas relaciones de convivencia. De este modo, el código de casas permite reconocer rápidamente un barrio de forma única, global y no ambigua en un punto de la cadena urbanística y así poder realizar inventario o consultar sus características asociadas.”

(Pequeño relato derivado de la definición en wikipedia de código de barras que busqué después de ponerle título a una foto del frente marítimo de La Vila Joiosa)

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(Más fotos de este pueblo de mar alicantino en mi fotoblog)

A su maniera

Dice mi amiga R. que Chema Madoz lleva demasiado tiempo haciendo lo mismo y que debería hacer cosas nuevas. Es curioso porque la exposición la fui a ver con otro amigo que me dijo algo parecido, que sus fotos ya no sorprenden igual porque ya sabes cómo mirarlas.

Creo que ambos tienen algo de razón, su estilo es ya tan reconocible que hasta en las escuelas de arte se proponen ejercicios de retoque fotográfico “a lo Madoz”. No sé si esto es bueno o malo, al fin y al cabo, no es el primer artista que desarrolla un estilo tan marcado que nada más ver una obra sabes instantaneamente a quién pertenece.

¿Deja de gustarme su trabajo por ello? Personalmente, no, me gustan las adivinanzas visuales que propone, creo que sus fotografías son estéticamente bellas y, después de haber intentado emularle, valoro el esfuerzo que supone cada una de sus imágenes.

Os dejo las dos propuestas de composición con juego de significados que hice hace dos años para la asignatura de medios informáticos.

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Mi favorita es la de la cámara. 😉

El viajero inmóvil

El sábado fui a ver la expo de Chema Madoz en Conde Duque, cuyo título es ese concepto tan aparentemente contradictorio que da nombre a esta entrada.

En 34 fotografías, algunas enormes, Madoz nos habla de Asturias a su manera, por encargo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson, que cada año elige a un fotógrafo para que dé su versión de Miradas de Asturias.

A mí me sigue encantando su lenguaje, tratar de desentrañar el juego de conceptos de cada fotografía. En este caso, el reto es distinto, porque cuentas con una pista, sea lo que sea que te quiere contar la imagen, Asturias forma parte del concepto.

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Mi favorita es una de estas 4, me cuesta decidirme (fuente).

Mucha naturaleza, cierta dosis de crítica y también humor, ¿o quizá es mejor hablar de ironía? No sé, si podéis, id a verla, y de paso contadme cuál es vuestra foto favorita.

Extra: Me ha hecho gracia leer esta entrevista y las opiniones de Madoz acerca de la obsesión por publicarlo todo en redes (mea culpa) después de haber presenciado una discusión entre el vigilante de la sala y un visitante enfadado porque no se permiten hacer fotos de la expo.