Choque de culturas

El viernes pasado asistimos al que ha sido el evento más loco desde que llegamos a Paraguay, el acto inaugural de las Olimpiadas de la UNI, la Universidad Nacional de Itapúa, una semana de competiciones deportivas entre las distintas carreras que se celebran con el inicio de la primavera.

Mi amiga R. afirma que tengo la obligación moral de asistir a todo evento extravagante que se me ponga a tiro mientras estemos aquí para después contarlo, como una especie de investigación antropológica amateur.

En esta fiesta he experimentado sin lugar a dudas el choque cultural más fuerte, y eso que nos han pasado cosas bastante delirantes en estos dos meses y medio.

Desde las primeras cosas que nos contaron de las “UNI-limpiadas” estuvo claro que era imprescindible ir a verlo.

Nos perdimos un poco del principio porque llegamos al pabellón donde se celebraba alrededor de media hora tarde y había bastante cola para comprar las entradas. Aunque como aquí las cosas empiezan “en hora paraguaya” con un cierto retraso, ya llevábamos media cola avanzada entre puestos de panchos (perritos calientes), asado (sí, asado, con sus brasas en la acera, su parrilla y su carne encima), chipas y otras comidas “rápidas”, cuando empezó a sonar el himno con el que se daba inicio a los festejos.

Las entradas costaban 15.000 guaraníes (unos 2’50 euros) y había un señor haciendo reventa (¡¡¡!!!) por 20.000 para evitarte la cola.

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La tinta tardó 3 días en desincrustarse de mi piel.

El sitio era un pabellón deportivo lleno de gente hasta los topes (la mayor parte con camisetas de las distintas facultades), con zonas delimitadas para las hinchadas y más luces que una calle residencial estadounidense la semana de Navidad.

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En la foto apenas se ve Humanidades y cultura guaraní, a la izquierda del todo.

Nos han comentado que cada año los estudiantes se vienen más arriba y este año cada facultad se ha gastado alrededor de 100.000.000 guaraníes en todo el tinglado que montan, más o menos 16.000 euros. Para que os hagáis una idea, el sueldo mínimo aquí son G. 1.824.055, unos 291,85 euros.

Al principio estuvimos en un sitio donde apenas vislumbrábamos lo que ocurría en la pista, pero sí que vimos pasar a la reina de cada facultad con su séquito, haciendo algo que supusimos era una especie de representación ceremonial a modo de desfile. Sí, he dicho “reina de cada facultad” (una incluso iba subida a una especie de carroza pequeña o algo así porque no caminaba, se deslizaba suavemente a cierta altura), en total 6 chicas arregladas como para ir al certamen de Miss Universo que se gastan una buena pasta en fotógrafos, maquillaje y vestuario para todo el proceso.

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La foto es un asco, pero ¡corona y banda!

Como no veíamos nada, en un momento de descanso entre actividades nos trasladamos a uno de los laterales largos de la pista, justo delante de la grada de la facultad que estaba más metida en su papel, con sus uniformes, sus cánticos, su formación cerrada, su PANTALLAZA.

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Cuando se apagaba el pabellón se quedaba en penumbra.

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Para ir abriendo boca hubo una banda y un coro que interpretaron temas de Queen, con bailarines en algunos de ellos, y después un cuarteto de chavales bailando breakdance (uno de los cuales estaba muy orgulloso de sus abdominales, a juzgar por el levantamiento de camiseta con gesto de “aquí los tenéis” que hizo al terminar).

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Después de esto empezó desfile de las candidatas y, aunque pensaba que era imposible, alcancé una nueva cota de asombro. En la presentación de cada chica comentaban, como es lógico, de qué facultad y carrera son y en qué año se encuentran, su altura y medidas corporales (¡¡¡!!!) y sus aficiones (que básicamente se reducían a algún deporte, estar con la familia y los amigos y viajar) mientras ellas, acompañadas del jaleo de la hinchada de su facultad, se paseaban sobre taconazos muy sonrientes y posaban ante las mesas del jurado, dicho sea de paso, mayoritariamente masculino. Este jurado tenía que votar según 5 aspectos, belleza, simpatía, elegancia y otros dos que no recuerdo.

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La de blanco fue la primera y se pasó en esa postura lo que tardaron las otras en desfilar.

Luego desfiló la Reina del 2014 y, por alguna razón que no logro comprender, una modelo que ganó no sé qué certamen nacional. Ah, sólo como dato, juraría que ellas dos eran las únicas mujeres del jurado.

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Aquí la Reina 2014 despidiéndose de sus súbditos, a la izquierda el jurado.

Este fue el punto álgido, pero no acabaron aquí las sorpresas para los novatos. En serio, yo entré en una especie de trance estupefacto, seguramente por la cantidad de luces parpadeantes que nos rodeaban, que hacía que observase todo sin poder creerme que fuera real.

Después de esto el público llenó la pista y se procedió al concurso de hinchadas, donde cada facultad lo dio todo (Humanidades, el año que viene trabajad más la sincronización) con 5 minutos cronometrados de cántico y coreografía elaborados para animar a sus equipos en las competiciones deportivas. Aquí se valoraba entre otras cosas la originalidad, el respeto a las hinchadas rivales y respetar el tiempo.

Es bastante impactante porque no tienen música de acompañamiento, y los ritmos hacen que lo sientas un poco como marchas militares, con toda la gente cantando y moviéndose a la vez.

Mención aparte a los padres de un bebé de pocos meses que lo tenían en brazos en medio del ruido atronador, el apelotonamiento humano y las luces no aptas para epilépticos. El chaval estaba dormido, pero sinceramente, no sé en qué carajo estabais pensando, ahí proporcionándole los estímulos adecuados a su edad.

Hechos ya los deberes empezó la fiesta propiamente dicha. Nosotros lo intentamos pero, al ver que se alargaba la decisión del jurado, acabamos yéndonos antes de que publicasen el veredicto final.

La verdad es que impresiona pensar en que todo ese despliegue artístico, técnico y organizativo ha sido obra de estudiantes, y como forma de crear lazos entre las distintas facultades me parece una auténtica pasada. Desde luego en ninguna universidad que conozco se celebra nada a esa escala, os juro que a ratos me sentía como dentro de una peli americana.

 


Después de explicaros de qué fue el evento, voy a hacer una reflexión personal.

En Paraguay están muy orgullosos de la fuerza y la belleza de la mujer paraguaya. Y con razón, en los momentos más difíciles que han tenido que pasar a lo largo de su historia mantuvieron y levantaron al país cuando apenas quedaban hombres. Hoy en día, a poco que mires, las mujeres son mayoría en los movimientos sociales, en las protestas, en los talleres participativos, por eso es un poco incomprensible para mí que haya cierta percepción de este tipo de concursos como muestra de poder femenino.

Lejos de querer menospreciar un asunto que como extranjera no puedo comprender en su totalidad, he de decir que me deja perpleja que haya un concurso de belleza en unas olimpiadas deportivas de una universidad, y para mí el hecho de que las concursantes se limiten a pasear sonrientes, muy maquilladas y con ropa de gala pero sin decir ni una palabra, hace que parezca que más que fuertes y capaces se las considera objetos decorativos. Y eso, en una institución que vas a cultivarte intelectualmente y a construir los cimientos no sólo de tu futuro sino el de tu país, me parece fuera de lugar.


Por cierto, Ingeniería lo ganó todo. Otra vez. 😉

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2 pensamientos en “Choque de culturas

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